El fracaso de la Superliga Europea

La avaricia y el ego de los dirigentes más poderosos del fútbol llegó a límites inimaginables a través de la creación de una nueva competición catalogada como la Superliga europea, la cual fracasó totalmente por distintos motivos los cuales serán desglosados con mayor profundidad a continuación. 

Este proyecto de la Superliga Europea, involucraba a 20 clubes en total: 15 equipos ya definidos y 5 invitados. Dentro de los primeros 15 clubes, destacaban el Real Madrid, Barcelona, Manchester City, Liverpool, entre otros. El aliciente principal de esta competición, era la jugosa suma de dinero que se repartiría a todos los clubes participantes. Se estimaba una cifra de 60 millones de dólares a cada club por participar, y 250 millones de dólares para el campeón (más del doble del dinero que se le otorga al campeón de la UEFA Champions League).  Esta arma económica fue la que se le hizo muy tentadora a los dueños de cada club a los que se le había presentado la invitación formal, y se tenía prácticamente un sí como respuesta. 

Sin embargo, fue aquí donde sucede lo maravilloso de este deporte. Los hinchas de los “Big Five” de Inglaterra (los 5 clubes con mayor influencia de Inglaterra: Liverpool, Manchester City, Manchester United, Chelsea y Arsenal), alzaron su voz de protesta en contra de una posible aceptación de este proyecto, y la principal razón que manifestaban era su rechazo hacia una declaratoria evidente de utilizar el fútbol como un negocio. Lo cual si bien es cierto es algo que sucede hoy en día, y en realidad no está mal, porque muchas personas viven de este deporte (jugadores, cuerpo técnico, trabajadores de un club, entre otros), pero esta intención de crear una Superliga con la inclusión de únicamente los equipos con más nombre en Europa, era una falta de respeto a la esencia de un deporte que tuvo sus inicios en las calles y con la gente del pueblo. 

Asimismo, la estigmatización de incluir a equipos sin haber tenido el mérito de clasificar, como en realidad si sucede en la Champions League, es una injusticia para equipos que demostraron mucho esfuerzo a lo largo de la temporada, como fue el caso del Lille, al coronarse campeón de la Ligue One, dejando sin chances al PSG de poder seguir con su hegemonía en Francia. Esta suma de factores llevó a un rechazo colectivo por parte de hinchas y algunos dirigentes de peso en los clubes, lo que desembocó en que 10 clubes desistieran de participar y el proyecto llegara prácticamente a su fin. 

No obstante, se pudieron rescatar aspectos positivos de este fracaso. En primer lugar, se especuló que la UEFA aumentaría los premios en efectivo para cada club participante de la próxima edición de la Champions League, lo que sería sin duda un incentivo adicional para los equipos que no cuentan con mucho presupuesto y anhelan hacer historia en la competición más importante de Europa. En segundo lugar, este hecho histórico sirve para fortificar y reafirmar la idea de que el fútbol es un deporte que no puede verse tan influenciado por el dinero, y donde se tiene que tener siempre presente que este lindo deporte nació en las calles. 

Una victoria para el fútbol que nos evidenció la importancia de los hinchas en un club de fútbol y que exhibe la ambición económica de dirigentes a los cuales no les interesa brindar un buen espectáculo para los aficionados, sino ganar dinero para ellos y lucrar usando como excusa al fútbol. Una frase que fue dicha por Diego Maradona lo grafica todo y no ha perdido vigencia hasta el día de hoy: “La pelota no se mancha”.

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